DETRÁS DE LA HISTORIA (II): La calle Reina y la primera carnicería barreña

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Nuestras calles y plazas aguardan testimonios históricos pocos conocidos por el ciudadano de a pie. Los grandes acontecimientos, contados con letra mayúscula, apenas dejan ver otros relatos, de menor importancia, pero que están ahí a la espera de ser descubiertos por los más curiosos. En esta serie publicada en SIROCO contamos algunas de esas historias que hay detrás de la Historia.

Muy cerquita de la Plaza de la Iglesia de Los Barrios, donde se encuentra el templo dedicado a San Isidro Labrador, se halla una de las más curiosas imágenes que protagonizan la historia de Los Barrios.

Puede que para el vecino -o el visitante que recorre el casco histórico barreño- pase desapercibida una pequeña piedra enmarcada, muy similar a una lápida, que resiste desde hace siglos en la fachada del edificio que ahora sirve de sede para las oficinas de empleo de la administración estatal y autonómica. 

Estamos en la calle Reina, justo detrás del edificio que alberga el consistorio barreño, y es ahí donde el caminante encontrará esta piedra, que da cuenta de la primera carnicería (año 1780), en el concepto más moderno y actual, que se abrió en Los Barrios. 

Estas nuevas instalaciones llegaron de la mano de Carlos III, considerado el gran modernizador de España, monarca que invirtió de forma decidida en el pueblo y en la comarca en general como consecuencia de la campaña de asedios a Gibraltar.

La historia de esta particular piedra nos la cuenta José Manuel Algarbani, profesor de Historia del instituto Carlos Cano de Los Barrios y Cronista Oficial de la Villa, quien nos recuerda que de esta misma época son también el edificio conocido como El Pósito (1779), el antiguo Hospital de la Caridad ( hoy centro de día de los mayores) o la Torre de la Iglesia de San Isidro (1773-1769). “Este inmueble construido en la calle Reina fue considerado como la primera sede de la administración sanitaria, la que se encargaba de velar por el buen estado de la carne. Esta era una competencia municipal y de ahí que estuviera junto al Ayuntamiento”, añade el historiador.

El edificio, que disfruta de un techo abovedado que también resulta de interés para el visitante, se levantó con unos grandes y fuertes muros de piedra, que es el color que aún mantiene este trozo que da testimonio de la historia de la primera “carnicería” de Los Barrios.  

Un reportaje publicado en el número 2 de Siroco Magazine.