Un niño de Pontevedra, con quemaduras en un ojo tras salpicadura de gel hidroalcohólico

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Gel hidroalcoholico en una de las aulas de un colegio andaluz. Foto: Álex Zea - Europa Press

Un menor será operado por quemaduras en el ojo tras una salpicadura con gel hidroalcohólico. La madre de Fabricio, el niño que sufrió quemaduras graves en un ojo a causa de una salpicadura con gel hidroalcohólico en un colegio de Lalín, en Pontevedra, está pendiente de que operen al menor, que tiene una úlcera en un ojo y al que tendrán que implantar la membrana en el mismo. Ha criticado que este producto químico esté al alcance de niños tan pequeños y que no se trasladase antes al menor a un centro sanitario.

En declaraciones a Europa Press, Llubica ha relatado que, según le contó su propio hijo, el accidente se produjo en el comedor del CEIP Vicente Arias de la Maza de Vilatuxe, donde otro niño le habría “arrojado” gel al ojo en el que se produjeron las quemaduras.

“A mí me llaman, me dicen que ha ocurrido un accidente y que el niño tiene gel en el ojo por lo que será mejor que me lo lleve. Eso es lo que me trasladan”, ha explicado la madre del menor, ahora ingresado en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), donde este martes será sometido a una operación quirúrgica.

Para llegar al centro, puesto que se encontraba en el trabajo, ha indicado que tardó unos 40 minutos. Para entonces, el gel ya había producido quemaduras en el ojo del menor, que ahora está sometido a un tratamiento cada tres horas y siente “un enorme dolor”, puesto que tiene una úlcera.

Tras su llegada al centro, ha señalado que la directora, que estaba con el niño, le explicó que había llamado al 061 y, siguiendo sus indicaciones, lavó el ojo del menor con agua. Sobre el mismo, según traslada la madre, tenía una gasa húmeda.

“Me dijo que el protocolo decía que el progenitor debía recoger al menor”, ha lamentado, al tiempo que ha reprobado que niños tan pequeños como su hijo, que “acaba de cumplir tres años”, tengan acceso directo al gel.

“En el autobús es la cuidadora la que se lo echa en las manos. Yo no culpo al otro niño, lo que no entiendo es que haya gel al alcance de niños tan pequeños”, ha contrapuesto.

Finalmente, ha ratificado que, aunque ahora solo puede pensar en “superar esto”, decidirá si toma o no medidas legales, también en función de si a su hijo le quedan lesiones en el ojo o no.