Las V Jornadas de Prehistoria y Arqueología del Instituto de Estudios Campogibraltareños han celebrado este fin de semana trece comunicaciones y una mesa redonda con importantes conclusiones para la defensa del patrimonio prehistórico de la comarca.

En esta mesa, en la que se ha debatido acerca de la protección del patrimonio prehistórico, han participado la doctora Mónica Solís, Ángel Muñoz, Julián Martínez, José María Leston Bua y Francisco Giles, con la moderación del doctor Carlos Gómez de Avellaneda, presidente de la sección II del IECG.

Entre las intervenciones del público, se destacó de nuevo la necesidad de crear grupos de trabajo más amplios que puedan cubrir la totalidad del territorio y que exista una coordinación también de numerosas personas, instituciones, técnicos y administraciones que favorezcan un trabajo de calidad que termine fundamentándose en la ciencia y la investigación interdisciplinar. También se señaló la importancia de la prevención y de la voluntad política para que la protección se lleve a cabo.

Ante las demandas de que haya consenso entre las diferentes partes que están trabajando para el mismo fin, se propuso que podría ser el Instituto de Estudios Campogibraltareños esa institución que favorezca una mejor comunicación y coordinación para que todos puedan remar en la misma dirección.

Aparte de esta mesa redonda, se han desarrollado distintas comunicaciones como la del doctor Felipe Cerezo y el doctor Raúl González sobre el pecio de la ballenera, que desveló que el barco llevaba cargamento genovés, aunque podría ser español; el doctor Rafael Jiménez Camino y el doctor Manuel López Fernández acerca de la fortificación, poblamiento y paisaje en la frontera castellano-nazarí en su vertiente meridional; el doctor Carlos Gómez de Avellaneda sobre ramiformes y arboriformes en el arte prehistórico del extremo sur peninsular; el doctor Manuel Álvarez Vázquez hizo una aproximación a los conceptos y definiciones de los tipos de arte rupestre; Francisco Manuel Díaz habló de las nuevas estaciones con arte rupestre de la sierra de Zanona y sierra Pedregosa; y cerró las comunicaciones Antonio Ruiz Trujillo dio una valoración global sobre las agresiones sufridas por el arte rupestre del extremo sur peninsular.

A las comunicaciones les siguió un sentido homenaje a Quico Rebolledo, en el que se proyectó un vídeo y se reconoció la labor de Rebolledo en la protección del patrimonio arqueológico y del arte sureño. Su hermano Andrés dedicó unas emotivas palabras sobre la trayectoria de su hermano que provocaron el más prolongado de los aplausos de estas jornadas.

Ya por la tarde se realizaron dos turnos de comunicaciones. El primero, a cargo del doctor Carlos Gómez de Avellaneda sobre el problema de la población romana llamada Portus Albus; Malgara García y Manuel Quilez sobre Sidi Amat; Hipólito Collado sobre nuevos motivos de manos paleolíticas en la cueva de las Palomas de Facinas; y Julio Cruz Díaz-Cuevas sobre el cargamento cerámico del pecio de la ballenera. Tras este primer turno se hizo un coloquio y una pausa para café que permitió coger fuerzas para el último tramo.

Las últimas comunicaciones fueron tres. Fernando Villada Paredes y Gabriel Fernández Ahumada, con una comunicación sobre grafitos trazados en las murallas marinís del Afrag, en Ceuta; Diego Salvador Fernández sobre el arte rupestre del Tajo de las Abejeras de Castellar; y cerró la Dra. Mónica Solís con un ejemplo de la sierra del Niño de los procesos evolutivos y de abreviación en los diseños de arte rupestre postpaleolítico.

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